HUBO TIEMPO

En Quirihue

Hubo tiempo

Para deshojar esquinas

En la plaza

Inventábamos futuros errantes

Orbitando inútiles sueños

Explorando un breve gesto

Una mirada

Oculta en las palmeras

Porque

Hubo tiempo

DEL RECUERDO


Abrir página tras página

tal las  hojas se abren en otoño

trenzando el tiempo,

urdiendo cadenas sobre el verbo,

palabra que es todas las palabras,

allí donde el polvo baila

en cada paso alrededor del caminante,   

dominios solares

una pizca apenas

un aliento

y esta tierra muerta vive

envuelta en pretéritas fantasías

lejano candil

cruzando amaneceres

en vastas praderas del recuerdo. 

ANDADURAS SOBRE EL TIEMPO

ANDADURAS SOBRE EL TIEMPO

manuel muñoz astudillo, poeta, chile hoy

Pequeñas andaduras
Sobre el tiempo

¿A dónde voy de tu mano
• ciego y vacilante?
¿Adónde tus ojos
• dirigen mis oscuros pasos?

No puedo adivinarte
Alma
Hoja en invierno
Agitando la pupila
Andar sin prisa ni destino
Tras el tibio junco
Piel vegetal y cadente
Elevas tu esencia de rosa
Sobre el prado

Mientras
En el extremo
Permanezco atado a tus espinas
Regando estas palabras.

MI QUERIDO QUIRIHUE.


Estruendos mudos

entrelazan  reflejos oscuros

nombres

que enmudecieron en mi ausencia

en el pretérito canto de las tejas

anidado  en mi oído

para que el desfile cotidiano

dicte historias en una alameda fantasma,

mientras,

esta desnuda soledad mía

cuelga

de una esquina de la plaza

al escuchar otra vez la Cumparsita.

Así no más,

sin previo aviso,

el otoño vino a derramar el sepia

sobre un nostálgico rostro

fundido en ayeres latentes

al amparo de algún sueño,

tal vez,

ese que no pudo ser,

y quedó para siempre

adherido

a las raíces

de mi querido Quirihue.

 

 

INVIERNO.

Vuelta al redil el arte de los carneros

Mugido insípido entre las rejas

Perros guardianes vigilan

Rabiosos avivan la muerte

Para que nadie mire entre barrotes

Para que nadie piense nadie gima

Es malo para la bolsa dicen

Carnero bueno carnero mudo

O si canta a lo Labra o a lo Duque

Puede entrar a la lista dedocrática

Igual que Joselito con Franco.

Más allá, sobre todo eso

                no mira hacia atrás

                como sol que muere

                tu cuerpo de niña

Arde libertad en tus venas rojas

Ajenas a este  permanente invierno mío.

 

OSCURA JORNADA.


Oscura senda marca esta jornada 

luto del cielo,

de todos los cielos

donde Dios no tiene espacio

para un trono embargado pretéritamente,

pobre diablo deambula exiliado,

homeless, okupa indeseable,

terrorista, a los ojos de Wall Street,

fundamentalista antisistémico,

machacado por la guardia civil en

alguna calle de Madrid

donde los cardenales

pusieron precio a su cabeza.

Mientras tanto,

luciérnaga escurridiza

me quitas la luz que necesito. 

SENDERO EN EL AIRE


El ojo pinta el rostro del hombre

se derrumba sobre el paisaje

espantando el ala de los tordos

cae en cada latido del sol 

en cada hoja que vuela hacia la muerte

todo en un mismo instante

como si fueran cuadro de celuloide

uno tras otro

marcando un sendero  en el aire.

LA CENA DE LOS MUERTOS


Un fantasma

ha tomado sitio en la cabecera

de mi mesa

Pienso ser ese viviendo entre los muertos

O puede no ser 

            este cuerpo pensante

                                        sino un reflejo

Porque

en esta cena han venido  los muertos

                         a devolverme una sonrisa

Perdida el día de mi nacimiento

Entre vientos oscuros e insistente polvo                                        arañando mis ojos

Me miran con complacencia

                               como a mí me gusta

Y el más osado implanta

                 una carcajada en mi garganta

Con una copa de rojo vino en la  mano

                                      inclino la cabeza

En incunfundible señal de                                                                  agradecimiento.

 

PIEL.

El lomo nocturno envuelve el cosmos

                                            en piel de gato

Se desliza plásticamente sobre el tejado

Cuando la luna corre el velo de una nube

Y su desnudez se abalanza sobre  la ventana

Entibiando mi huesos en su epidermis

Tal vez

                 una fantasía cruza la mente

Bajo el obsceno frisado felino

Tal vez,

 tu maullido haya desbocado mi sueño

VIGILAR MI MUERTE.

 

 A ver

cuánto aguanta esta santa jornada

desbordando  

la copa de los huesos en la siniestra

La noche bajo la mira me pertenece

Tal vez, mi único dominio

para cuando el tiempo invada mis arterias

y el fondo de pension vigile mis pasos

para asegurase

del día y hora de mi muerte

 

 

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